viernes
Pasa Febrero
Intento pasar de puntillas sobre este mes de febrero que este año cruza despacio en el tiempo. Del amanecer al ocaso persigo el sentirme ingrávida, etérea, imaginando ser una pluma suspendida en el aire que nunca se llega a posar el suelo. Luego, durante estas largas noches de invierno, dejo llevar mi mente a lo más hondo de mi ser y recojo allí todas mis vivencias, mis miedos, mis sueños rotos, mi consciente... Y allí, en ese lugar los enrosco dándole postura de feto sintiendo que ellos y yo estamos aún en el vientre materno, muy, muy lejos de los monstruos reales que destrozaron mis ilusiones y arrancaron de mis brazos la vida con tanto amor creada.
Es cuando más segura me siento. En ese cobijo no existen ni el dolor ni la impotencia, la esperanza se hace dueña de mis sentidos y me regala el don de presentir todo lo bueno y bello que tengo delante, todo lo maravilloso que aún me queda por hacer y vivir.
Entonces cierro los ojos con fuerza y me dejo mecer por los flujos tibios de ese cobijo que habito, esperando que pase Febrero.
Imagen: vladimir kush wallpaper
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